Se deconecta la máquina

Llevaba años luchando contra un final que se veía venir, en la octava planta del hospital Manzanares, se encuentra el paciente Don Vicente.

Don Vicente ha tenido una vida en la que ha sufrido y también llorado, tanto de alegría como de tristeza. Ha pasado noches mágicas y también malas, pero siempre acompañado de su familia, esa familia que ahora está al lado de su cama, sabiendo las malas noticias que hace tiempo ya les habían comunicado.

Un año más le dejarán conectado a esa máquina de 55.000 gargantas, que le han mantenido vivo a pesar de la mala praxis de los doctores, los cuales le han dejado morir poco a poco. Un año más de vida, el cual, a Don Vicente no le han comunicado, pero que el ya imagina.

El solo pide un último año en el que poder disfrutar, un último año en el que poder sentir la adrenalina de las noches mágicas, y un último año, que tal vez, por ser el último, pueda conocer a esa hermana que sabe que tiene pero nunca ha podido ver, a la que llaman cariñosamente “la orejona”.

Quizás, y solo quizás haga acto de presencia en aquella octava planta del hospital Manzanares, antes de que a Don Vicente de su último aliento.

Se irá en paz, triste y alegre a la vez, porque aun sabiendo que su destino estaba escrito desde hace mucho tiempo, también sabe que en un hospital a bastantes kilómetros de allí, en el distrito de San Blas, está naciendo, no sin complicaciones en el parto, alguien nuevo en la familia. Alguien al cual todavía no saben que nombre van a poner, pero que Don Vicente espera que apoyen y tenga una vida tan emocionante como ha tenido él.

Hagamos que este último año, sea el mejor de su vida, porque solo así podrá irse con una sonrisa en la boca.

 

Va por usted Don Estadio Vicente Calderón.

Fdo: Iván Pinto

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