Será dificil el adiós

El Domingo 21 comenzó la primera jornada de liga para el Atlético de Madrid en casa, pero para los Atléticos como yo, no era un día mas, era el primero de los últimos días de futbol en nuestro Templo y eso se notaba en los comentarios y en las caras de los compañeros de la Peña Atlética de Montijo (Badajoz), localidad en la que resido actualmente, también en las charlas con los compañeros de Radio Neptuno y sobre todo con mi familia, más concretamente con mi padre.

Asistíamos al debut en casa un 9 de Septiembre de 1984 frente al Club Atlético Osasuna al que vencimos por 3 – 0, con D. Luis Aragonés en el banquillo y con un gol de “Miguel” Miguel Ángel Sánchez Rumbero y dos de “Antelo” Jorge Antelo Liste.

Yo de una mano de mi padre y mi hermano en la otra, bajaba nervioso la cuesta de la Ermita del Santo donde solía dejar el Renault-7, e íbamos camino del puente para cruzar el Río Manzanares, cuando al llegar al puente allí lo vi, majestuoso, imponente, me pareció lo más bonito que había visto en mi vida.

Llegamos a los aledaños del Fondo Norte donde mi padre tenía su abono, donde me había sacado el mío y el de mi hermano.

Ese abono con los colores del Atlético de Madrid por fuera, apertura en forma de tríptico, que parecía un catálogo y te encontrabas tu carnet de cartón con tu foto y al lado otro cartón con cupones como los del supermercado del color que correspondiera en ese momento, creo recordar verde azulado.

Pues allí estaba yo a mis 9 añitos, estirando mi brazo hacia aquel hombre enorme con gorra de plato y que me cortaba uno de los cupones de mi nuevo y flamante carnet de socio del Atleti.

Agarre fuerte la mano de mi padre y los tres nos encaminamos hacia las escaleras de la Grada Baja y cuando salimos por el vomitorio vi el verde más verde que he podido contemplar en mi vida, en ese momento supe que me había enamorado para siempre de ese Estadio.

En el he vivido innumerables historias, alegrías, penas, cabreos, charlas, incluso hasta alguna pequeña cabezada cuando el partido se ponía soporífero, como muchos de los que tenía alrededor, pero era generar una ocasión el Atleti y saltábamos todos como resortes al instante.

Esas broncas de mi padre cuando nos gritaba a mi hermano y a mí:

“¡¡¡Niño cuidado con correr por los bancos que os vais a caer!!!”

Esos bancos corridos de hormigón, que saltábamos a toda prisa para celebrar un gol aunque el mismo fuera en la grada contraria, nosotros gritar hasta quedar afónicos.

He visto pasar grandísimos jugadores y otros no tan grandes, incluso uno que se caía de culo en su propia presentación, son tantos recuerdos y tan pocas líneas para contarlos…….

Este año vuelvo como siempre a la única casa que he conocido como Atlético, a diferencia de mi padre que conoció el Metropolitano, pero pienso disfrutar todos y cada uno de los instantes que pase este año allí, para tenerlos durante toda mi vida en mi recuerdo, incluyendo la primera vez que mi hijo irá al Templo.

Solo espero que ese día, sea para él tan especial y emotivo como lo fue para mí.

Él se hará seguramente más rápido al cambio al nuevo estadio, pero yo aún sentado en el nuevo, seguiré viendo al Frente cantando y saltando en el Fondo Sur del Vicente Calderón, seguiré viéndome corriendo grada abajo junto a mi hermano y por supuesto seguiré recordando todos y cada uno de los grandísimos momentos que pasé en mi segunda casa.

Mi Vicente Calderón.

Hasta siempre……… pero aún No.

#ConDosCojones

☆☆☆A VISTA DE ROJIBLANCO☆☆☆

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