El paso de Jan a San

Corría un caluroso 16 de julio de 2014, cuando el Atlético de Madrid anuncio que había decidido contratar los servicios del, hasta entonces, portero del Benfica, un tal Jan Oblak, por un total de 16 millones de euros. ¿16 millones por un portero? La gente por aquel entonces se echo las manos a la cabeza, ya que el Atlético había decidido fichar a un joven portero, apenas conocido, de tan solo 21 años.

Encima acabábamos de fichar a un portero más veterano, Miguel Ángel Moyá, que conocía La Liga y que le tenía cogido el pulso a la competición, con lo que fue el portero titular en los primeros compases de la competición.

Pero llegó la Champions, y en el once de Diego Pablo Simeone para enfrentarse al Olympiacos de Michel había un cambio, entraba Jan Oblak al equipo titular, y salia de él, Miguel Ángel Moyá. Pero su historia en el Atlético de Madrid no podía empezar peor, primeros errores propios de la presión de debutar y a lo que se suma la presión de ser el portero más caro de la historia de La Liga. Ese partido, culpa en parte de los errores de Jan, acabo con un resultado negativo (tres goles a dos) para los hombres de diego Pablo Simeone, lo que provoco que Oblak se viese relegado al banquillo, debido en parte a las grandes actuaciones de Miguel Ángel.

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Pero algo cambió en su historia rojiblanca un 17 de noviembre de 2015, en el partido de vuelta de los octavos de la Champions League, en el que el Atléti debía remontar un 1-0 adverso del partido de ida, Miguel Ángel Moyá se lesiono en el minuto 23, y Jan Oblak tuvo su segunda oportunidad, y encima en un partido tan trascendental en el que el Atleti se jugaba la vida y la muerte. Minutos más tarde de su ingreso en el campo, el Atlético de Madrid marcó el gol que igualaba la eliminatoria, aunque no logró marcar el segundo y el partido se decidiría en la tanda de penaltis. Llegaba el primer lanzador del Leverkusen al punto de penalti, y Jan no se arrugó pese a ser su segundo partido de la temporada, y se lo detuvo, encajando solo tres de los cinco que aquel día le lanzaron. Aquel día algo cambiaba, el Atlético de Madrid parecía haber encontrado un seguro de vida en la portería y  Jan Oblak pasaba de ser Jan a ser San Oblak.

Pero lejos de quedarse ahí la historia de Oblak en la UEFA Champions League, el curso pasado, el Atlético de Madrid elimino a tres grandes campeones de tres grandes ligas, PSV (Holanda), Barça (España) y Bayern Munich (Alemania) siendo el guardameta esloveno, uno de los jugadores más importantes en dichas eliminatorias, parando una gran cantidad de manos a manos a los Messi, Suárez o Neymar, y blocándolo todo frente al gran combinado de jugadores que tiene en su plantilla el Bayern Munich. Pero si de un momento nos acordamos perfectamente los atléticos de estos tres partidos, fue el momento e
n el que el arbitro, en el Bayern-Atleti, pitó penalti a favor del equipo bábaro, y si lo metían se nos complicaba el pase a la gran final de Milán, todos nuestros corazones estaban encogidos. Lo lanzaba Muller, un hombre de nervios de acero, y fue precisamente Oblak, quien como en el partido frente al Leverkusen, se convirtió en un gigante bajo palos y atajo el penalti del jugador alemán. Posteriormente, el Atlético de Madrid lograba su pase a la gran final, gracias entre otras muchas cosas, al Santo del Atlético de Madrid, San Oblak.

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Y, otra vez desde el punto de penalti, en el primer partido de la fase de grupos de la Champions League, de nuevo frente al Psv, Oblak volvía a ser decisivo al atajarle un penalti, cuya existencia es nula, al mexicano Andrés Guardado, consiguiendo el Atlético de Madrid alzarse con la victoria en un campo difícil, que puede ser determinante para clasificarse para los octavos de final, volviendo a ratificarse como Santo y seña del Atlético de Madrid.

Gracias por tanto Oblak, y como bien reza tu canción: “cada día te quiero más” y quiero más de ti.

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