Un sentimiento, no trates de entenderlo

El Atléti, mi Atléti, nuestro Atléti…tan peculiar y tan genuino como una película de Almodóvar. Un sentimiento difícil de explicar, una pasión que nadie consigue entender, nadie excepto nosotros, los colchoneros, los amantes de estas maravillosas rayas canallas.

El caso es que el otro día hablando con un conicido me decía que no entendía que tuviera que ver si o si los partidos del Atléti, que entendía que te gustara un equipo, pero no cree que fuera para tanto. Yo, con una sonrisa burlona, la dije que no es que a los del Atléti nos guste el equipo, que eso es para otros, nosotros amamos el Atléti, todo lo que conlleva, todo lo que es. De ejemplo la puse los años en segunda, esos en los que los partidos eran fiestas, tanto en casa como fuera.

Y es que el Atléti es diferente, es una forma de vida, es un amor puro que nos llega al corazón sin darnos opción a rechazarlo, sin opción de dar marcha atrás. Ver un partido del Atléti es como ver parte de tu vida en 90 minutos, como si tu corazón estuviera dentro de los 11 jugadores que defienden tu amor, sintiendo y sufriendo por ellos, con ellos, a su lado. Su escudo y sus colores no se llevan en la camiseta, el escudo es mi corazón, las rayas mis venas, y como tal es parte de mi, de mi vida, de mi existencia.

En parte entiendo a esta persona, puesto que ella tampoco es muy aficionada al fútbol y no entiende este tipo de pasiones. Los que deberían entenderlo y tampoco lo hacen son el resto, esos a los que les gusta su equipo, que dicen ser de el, pero que nos llaman fanáticos por vivir de la forma que lo hacemos a nuestro Atleti. Siento pena por ellos, pues nunca conocerán lo que es el verdadero amor, lo que es el sentimiento a flor de piel, lo que es vivir y ser parte de un todo maravilloso. Nunca sentirán el orgullo que nosotros sentimos al ver saltar a los nuestros al césped, nunca podrán sentir ni vibrar como hacemos nosotros al sonar nuestro himno, aunque claro, para eso deberían al menos saberse su himno, cosa que muchos ni conocen.

Torres, Luis Aragonés, Gabi o Cholo, ejemplos de un sentimiento, ejemplo de que es ser atlético. Humildad, realismo, coraje, corazón, amor…eso es el Atléti, eso es una pasión única e inigualable. La diferencia es clara, solo hace falta ver la reacción de una afición en las derrotas o en los malos momentos y compararlo con el resto, sólo con eso podrán darse cuenta de muchas cosas, cosas que muchos se empeñan en negar.

Ahora toca disfrutar del momento, de un Atléti entre los grandes, de un equipo fiable y eficaz, pero nunca os olvidéis de una cosa, el Atléti siempre se lleva en el corazón. Los que en la derrota se bajen del barco pueden quedarse en tierra de por vida, que nosotros seguiremos navegando y manteniendo a flote nuestro amor.

 

Pd: Un abrazo a todos y todas las colchoneras del mundo, sigamos disfrutando de esta bendita locura!.

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