¿Miedo? No conocemos ese sentimiento.

A falta de escasos días para enfrentarse al Real Madrid en unas semifinales de la UEFA Champions League, el Atlético de Madrid ha demostrado que, pese a todo lo que se ha dicho de él durante esta campaña, es un equipo solvente, capaz de jugar al fútbol que se proponga y capaz de seguir callando bocas, como de costumbre.

En el Estadio de Gran Canaria, el Atlético paso por encima a una UD Las Palmas, que en ningún momento demostró el nivel que acostumbra, debido a que los rojiblancos les quitaron cualquier posibilidad de juego, con alta presión, juego a la espalda de los centrales y contundencia aérea de los centrales, pese a tener alguien delante como Boateng, con una gran envergadura física.

Y es que, el Atlético juega con la ilusión de un niño, peleando como verdaderos gladiadores, sin miedo a nada, luchando por llevar a las vitrinas del Calderón antes de su despedida, el unico titulo que nunca han visto, logrando así terminar por sellar una de las paginas mas doradas de la historia del club madrileño.

Y es que el Atlético no le teme a nada, porque ya conoce el sabor amargo de la derrota, y pesé a ello han conseguido levantarse, dejarse de victimismos y volver más fuertes, con más ganas que nunca de saber lo que es conquistar Europa, y todo ello pasa por ganar o al menos sacar un resultado favorable en el Santiago Bernabéu.

Todos los aficionados tenemos la ilusión y la esperanza de ganar ese dichoso titulo que tantas veces nos ha esquivado, y si, nosotros no podemos meter el gol que nos lleve a Cardiff, pero si podemos llevar al equipo en volandas, demostrando una vez más que la mejor afición del mundo tiene sede en la capital de España, y no precisamente en Concha Espina, sino en la rivera del Manzanares. Hay que animar hasta reventar, dejarse el alma, el corazón y la voz en ambos encuentros, porque esta Champions nos la tenemos que traer.

Y si lo jugadores no tienen miedo pesé al rival, nosotros menos. Y se lo vamos a demostrar una vez mas, con la quedada para animar en el hotel de concentración, o ya en el Santiago Bernabéu, donde nadie podrá silenciar nuestros cánticos por muy lejos que sitúen a la afición rival, porque nosotros no somos una afición cualquiera.. Así que, si los “guerreros” salen a morir al terreno de juego van a volver a saber que en las gradas y en cada una de las casas habrá millones de atléticos a dejarse el alma para animarles.

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