COMO NO TE VOY A QUERER

Por: David López Martínez

El martes pasado todos sufrimos un shock, un golpe que nos costó asimilar, pero como siempre, combatimos y nos levantamos. Mucho se ha hablado del famoso tifo de los vecinos, del “decidme que se siente”, y de los valores de unos y otros. En este sentido, yo me acojo al cántico posiblemente más famoso de la “afición” rival de este miércoles, el “¿cómo no te voy a querer?”.

Pues bien, ellos, cual amigo interesado que al menor problema que tienes desaparece, quieren a su club por lo que tiene, si, por lo que tiene, y así lo reflejan continuando con: “si eres campeón de Europa por undécima vez”.   Y yo, en este aspecto, les digo lo que YO siento, y es pena y asco. Pena porque los “pobrecillos” jamás sabrán lo que es sentir el fútbol de verdad, lo que es amar unos colores por encima de todo, ganes o pierdas, siempre estar a su lado, porque sí, cuando alguien más te necesita es cuándo peor está, y es donde se ven los amigos de verdad. Y asco, porque a esto ha llegado el fútbol, un fútbol negocio que prefiere llenar las gradas de intereses que de pasión, y eso no es sólo un problema de los vecinos, sino un problema en general, que por suerte, aún no nos ha tocado de lleno a nosotros.




Me veo en la obligación de contarles los motivos por los que yo quiero a mi equipo, y no señores madridistas, no es por lo que tiene. Atleti, ¿cómo no te voy a querer si juegas en mi segunda casa?, porque el Calderón me ha visto crecer y madurar, porque dentro del templo nos sentimos en familia, una familia que lucha a mi lado con un mismo objetivo, demostrarte día a día, partido a partido, que eres la alegría de nuestros corazones. Atleti, ¿cómo no te voy a querer si te he seguido por media España sin importar división ni distancia?, porque a tu lado siempre estoy, ya sea en Burgos, Córdoba o Barcelona, no me importa la distancia ni el dinero, me importa que no te sientas sólo, ni siquiera me importa que juegues en Primera, en Champions o en Segunda, porque no importa la división, importa el sentimiento, eso que por la Castellana escasea. Atleti, ¿cómo no te voy a querer si contigo he llorado y reído, subido al cielo y bajado al infierno?, porque no es más fuerte el que nunca cae, sino el que siempre se levanta cuando cae, y nosotros, los atléticos, sabemos mucho de eso. Atleti, ¿cómo no te voy a querer si eres el orgullo de mi abuelo y mi padre, un orgullo que yo jamás podría dejar caer?, porque a nosotros nos inculcan desde niños que lo importante no es ganar o perder, lo importante es saber ganar y saber perder, y si pierdes, te sientes en la obligación de levantar a los tuyos, cómo hicieron los 4.000 valientes que tras el partido de ida hicieron que nuestro himno tronase en el Teatro de Chamartín.

En definitiva, caballeros de la señoría olvidada madrileña, no espero que comprendáis nada de este texto, no espero que compartáis lo que yo siento por mi equipo, ni siquiera espero que lo lean. Nosotros os decimos lo que sentimos: ORGULLO de no ser como ustedes, ORGULLO de sentir cómo sentimos las rayas canallas de nuestra zamarra, ORGULLO de querer a nuestro Atleti por lo que es, no por lo que tiene. Porque ser interesado en esta vida es triste, muy triste señores, pero eso es lo que ustedes son, y parece que hasta les gusta y están orgullosos de ellos, por lo que les aplaudo, lo mejor es reconocer lo que uno es sin importarle lo que piense el resto.

Pd: Hermanos de pasión, el Miércoles olvidémonos de aquellos que sólo aparecen en las victorias, olvidémonos de todos aquellos que pitan a los suyos por mucho que les hayan dado en el pasado. El miércoles señores y señoras, hay que morir en la grada y demostrar lo que somos, lo que nuestros mayores nos han inculcado, lo que Luis, Arteche o el mismísimo Cholo esperan de nosotros, honremos nuestro escudo y nuestros colores por encima de todo y todos. NUNCA DEJEIS DE CREER!!!!

David López Martínez




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