EL TRAIDOR

Traidor, mercenario, pesetero. Así condenaba el todopoderoso tribunal de Twitter las polémicas declaraciones de Griezmann en distintas entrevistas en las que hacía dudar sobre su futuro en el club colchonero. Tanto que a muchos atléticos se les apareció por un momento el fantasma de Agüero. Si me lo permiten me voy a parar a reírme un poco de aquellos que al oír esto dijeron que lo que hay que hacer es jugar sólo con los que sientan la camiseta. Idealistas e ingenuos, si no es lo mismo, que no se han dado cuenta todavía de la llegada del fútbol moderno, a los que hay que recordar que cuando jugábamos con esos pretorianos que ellos piden, ganar a los vecinos e incluso la Europa League era una quimera imposible.

Volviendo al tema, ni el mismo jugador se aclaraba. Lo mismo saltaba en medio del partido al son “del madridista quien no salte” que afirmaba que ya estaba preparado para irse y ganar títulos. Pero cuando todos los atléticos ya nos hacíamos orgasmos mentales armando un Dream Team con el dinero de su cláusula, llegó el fallo inesperado del TAS. Adiós fichar. Adiós Griezmann. Fin de ciclo. El dramatismo se empezaba a apoderar de aquellos fantasy managers que se quedaban sin su equipo y también de los más realistas. Ahora en vez de a Agüero, veían nubes con la cara de Vietto, Kranevitter y del negro que se cansaba en la pretemporada. Ah, y del carismático Cerci bailando con su hijo en la playa. Los que menos empezaban a devolver su abono, otros bebían sin consuelo…

Pero entonces le Petit Prince disparó la flecha con la que acostumbraba a celebrar y cortó las sogas de los que no veían otra salida. E hizo  lo que odiamos que hagan los futbolistas: hablar. Y cuando todos esperábamos ya el típico mensaje de despedida, agradecimiento y las lágrimas de cocodrilo, suelta: “Ahora más que nunca, todos juntos Atleti”, explicando que seguirá esta temporada ante la difícil situación en la que se encuentra el club. No voy a decir que confiaba en él porque Twitter, como no, el mayor mal del siglo XXI, me desmentiría. Sin embargo, soy de aquellos románticos que creen que la valía de una persona se demuestra en los momentos críticos ante las adversidades, y Griezmann ha demostrado con su respuesta que es un señor, impidiendo cualquier reproche cuando de verdad llegue su hora. Hay que reconocer que el dinero devil, Old Trafford y su amiguito Pogba eran una gran tentación difícil de resistir, y aun así no ha abandonado el barco cuando más motivos tenía para hacerlo. Un respeto. No podría haber mejor noticia ni mejor fichaje para estrenar el Metropolitano.

 

Josema Escudero.

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